llegas en la noche
con una imagen enmarañada del futuro
abandonándola entre nosotros.
Vienes, y ellos, los mediadores
con su estrella, atan al tiempo
nuestro cuerpo desmemoriado.
He visto que te gustan los vasos llenos.
Y te embriaga el miedo que dejan tus anillos
en los tallos que derriban el árbol en el bosque
que en silencio
cubre de musgo la muerte
o de piedra
o arena los cuerpos lívidos
que tu dios refino en horas de hierro.
Y en esas horas de hierro
haces un follaje con tus palabras
para convencernos de que eres como nosotros,
sabemos que no;
aun así,
te acompañamos mucha parte del camino
aunque debíamos regresar a nuestra senda

te acompañamos,
para reconciliar tu alma con las imágenes
para llenar de fuego el hálito hueco
del vocablo
que nos vendes a alto precio.
Tu sabes que así no encontraras un semejante
y menos un hombre.

Aaron Rodas R
España. Invierno 2019