…Y si muere el hombre

¿…y si muere el hombre
y si ellos acercan la noche,
para tejerle el asfixiante vuelo de langostas
o rezos,
sin nosotros percatarnos?
Llegaron con sus demonios y la nube del sacrificio.
Traían la profecía,
los negros girasoles de la muerte
y los entretejieron a nuestras puertas como señal
oxidando el llamador y sus goznes.
Nadie escucha la voz del oráculo
que dice insistentemente que llegan los amalecitas,
Esau y David vienen
están aliados y traen a tus costas
sus fuegos para el holocausto.
Sedientos de sacrificio redentor
extienden sus manos para conjurar tus días soleados:
su dios no quiere tus días soleados
ni que tu corazón palpite
y busques por ti mismo la verdad,
¿lo comprendes…?

quiere tu conversión o tu muerte,
quiere tus días sofocados,
días bajo amenaza santa,
días sin tiempo para el encuentro;
días para expandir la crueldad cultivada en sus almas.
En sus frentes,
las cenizas del odio, la fría llama de la avaricia les ciega,
solo los apaciguan la oración a su dios
que les pide más celo contra el malvado;
vienen del desierto,
enturbian el frescor de nuestras mujeres
hasta imponer la seca risa
de sus doncellas de arena.
Traen el abismo en sus odres rotos.
Eran hombres como nosotros
ahora vociferan a tu madre,
a mi madre
a tu hermana, a mi hermana
y la risa, el abrazo
o la mirada de nuestras amadas
quieren entregarlas a la oscuridad.

Aaron Rodas R
España 2019